sábado, 3 de abril de 2010

La Mar

 Deseante, casi en una victoria imposible.

   De solo imaginarlo, no lo hubiese creído; semejante sentir para ella. Todo resumido en una taza de té y un paisaje de cielo y verde.

  Mientras esquiva esas dudas que dejaron de hostigarla, siente que sobrevino , desde tiempo atrás, una certeza audible internamente.

   Cuánta MAR para para este simple ser humano! Y en la inmensidad de ella, supone que no todo es casual, que la labor de un espíritu inquieto ha cosechado su frutos.

   No más de esas marañas sombrías que se trepan bajo falsos supuestos. Todo en ella resurge, tal como un día había deseado frente al amanecer de aquel cuento, que sin aparentes murmullos, comienza a materializarse en VIDA.

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